Tecnología RFID: Historia

La tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID), está basada en grandes adelantos científicos. Esto no quiere decir que se requiera de ecuaciones complejas, para describir el comportamiento de esta tecnología, ya que es algo que ha estado presente por mucho más tiempo del que se pudiera creer. En todo caso, es importante entender lo que pasa en el ambiente para el éxito de un sistema RFID. Además, ello facilitaría la resolución de problemas que pueden parecer nuevos, pero que ya otros han lidiado con ellos, a lo largo de la historia.

Echando un vistazo a la historia, vale la pena mencionar que los campos de la electrónica y de la radiación electromagnética son bastante viejos, pero el de la comunicación por radiofrecuencia sólo pudo despegar a finales del siglo XIX. En el año de 1860, un físico escocés llamado James Clerk Maxwell predijo la existencia de ondas de radio y planteó algunos usos para ellas. En 1886, un científico alemán, llamado Heinrich Rudolf Hertz, probó que las variaciones rápidas de corriente eléctrica podían ser proyectadas al espacio, en forma de ondas de radio similares a las ondas de luz, a la vez que también aseguró que dicha corriente era medible y repetible.

En el año 1902, el físico italiano Guglielmo Marconi pudo emitir una señal que cruzó el atlántico y ello permitió la primera demostración de las ondas de radio, como sistema de comunicación a grandes distancias. Durante la segunda guerra mundial, los británicos emplearon el primer sistema de etiquetado RFID de la historia, el cual tenía como objetivo diferenciar su flota de la enemiga. Así, los combatientes británicos estaban equipados con etiquetas que respondían a una señal de interrogación con un código amistoso.

A finales de los 60 la seguridad se hizo crítica, en especial en lo relacionado a materiales e instalaciones nucleares y ello aumentó el uso y desarrollo de las etiquetas RFID. En 1977, científicos de los Estados Unidos trasmitieron la tecnología RFID, que había sido de uso militar al sector público. De esta manera, las aplicaciones comerciales de la RFID comenzaron a ir más allá y a principios de los 80 su uso en la carga y el rastreo de semovientes fue notable, al igual que en sistemas de entrada y peajes.

La historia muestra que a finales de los 80 la tecnología RFID comenzó a aportar diseños más diversos, más económicos, más compactos y más potentes. Es así que hoy existen tecnologías de éstas en varios lugares del planeta.

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