Los sistemas tradicionales, para la identificación de las personas, son continuamente burlados por individuos inescrupulosos. Como consecuencia de ello, han aumentado los fraudes y los robos de identidad en todo el mundo.
Cada año, este tipo de conductas delictivas causan pérdidas millonarias a bancos, instituciones crediticias, organizaciones de salud y a muchas otras. Mediante la implementación de sistemas biométricos para la identificación de personas, ahora es posible acabar con este tipo de crímenes, sin necesidad de invertir grandes cantidades de dinero, y a su vez, mejorando la rapidez y eficacia de los procesos de verificación de identidad.